Entrevista con Italo Pizzolante.

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El señor Pizzolante es experto internacional en comunicación estratégica, responsabilidad social empresarial y reputación empresarial. Hace unos meses tuvimos el honor de que fuera el conferencista magistral de nuestra actividad por el 20 aniversario de Alianza ONG. Con él pudimos conversar y nos respondió algunas preguntas que compartimos con todos ustedes. !Que la disfruten!

 

  1. ¿Cuál debe ser el papel de la sociedad civil en miras del desarrollo de un país?

Las razones para emprender iniciativas sociales, son tan amplias como motivaciones tiene el ser humano para actuar y aprender a convivir en armonía con aquellos que les rodea. Desde ser genuina respuesta a las dramáticas asimetrías sociales de la región y contribuir a mitigarlas, hasta aquellas que forzadas por la realidad, le llevan a liderar soluciones ante la ausencia o los propios excesos de las actuaciones de gobiernos, empresas o hasta ciudadanos. La “sociedad civil” activa compromisos que moviliza a otros ciudadanos, que organizados y habiendo acordado objetivos específicos de progreso y desarrollo social, ambiental, económico y hasta político, actúan en la búsqueda de equilibrio y bienestar, armonizando intereses entre los diferentes actores que integran la sociedad. Iniciativas ciudadanas cada vez más consciente del rol que asume la sociedad civil que se organiza para generar influencia y generar positivos impactos en su propio destino. Es así que el rol es cada vez más nítido y notorio: armoniza interés, influye en la agenda política y económica de las prioridades ciudadanas en la sociedad, re-significa el hecho social que obliga a la re-interpretación de los roles de las empresas y del propio gobierno en la búsqueda de un Estado más incluyente y justo que promueva el bienestar colectivo.

  1. ¿Influye la sociedad civil al buen desempeño de un gobierno?

Sin duda y las redes sociales han generado nuevos especialistas de lo público, los “reporteros ciudadanos” como expresión plural, abierta e instantánea del acontecer social de aquello que impacta al ciudadano que además de consumidor, es también elector, lo que le convierte en público clave para el ejercicio de la política. Es una tendencia indetenible la sensación de “poder” que dan las redes sociales al “nuevo ciudadano” que integra a la Sociaedad Civil. En el Havas Worldwide Prosumer Report, se afirma  que el 78% que los “prosumidores latinoamericanos creen que a través de las redes sociales tienen la capacidad extraordinaria de influir en otras personas y generar cambios”. Afirmación que claramente trasciende al mercadeo comercial de productos e invade el espacio de la actuación comunitaria y hasta política, porque las tendencias, en las investigaciones, lo refuerzan al afirmar que el 83% de los llamados “prosumidores”, o consumidores conscientes a nivel global, consideran que tienen la responsabilidad de convertir al mundo en un lugar mejor, en comparación con 67% de los consumidores regulares.  La investigación también afirma que más de 80% de los prosumidores a nivel global dicen estar más dispuestos a averiguar cómo son hechos los productos que ofrecen las empresas que son reguladas y 80% dicen estar más dispuestos a averiguar cuál es el impacto ambiental-social de su fabricación. Este poder les ha llevado a afirmar, en más de un 80% que las empresas deben ser más reguladas por las empresas, lo que le da a la Sociedad Civil una responsabilidad doble, por un lado frente al ciudadano que demanda, así como frente a la empresa que oferta y ambos actores, frente a un populismo creciente que puede afectar la sostenibilidad del propio país. Por ello la búsqueda de diálogo inclusivo y abierto es proporcional a la sostenibilidad de desarrollo armónico de la propia sociedad.

  1. ¿Cuál debe ser la actitud de la sociedad civil frente a un gobierno que no actúa de la manera que el pueblo espera?

Una sola: elevar la voz de protesta, pero solo a través de propuestas concretas. Cuestionar facilitando simultáneamente la inclusión de ideas y el respeto por las diferencias, ello debe ser el norte de un liderazgo socialmente responsable y sostenible. Pero la Sociedad Civil debe vigilar siempre la nítida frontera que debe existir entre la propuesta ciudadana como actor político, de la actuación electoral partidista. Es fundamental ser un actor civil político, pero no electoral, rol que deben asumir el ciudadano dentro o incluso fuera de organizaciones partidistas que actúan en la propia sociedad civil; también hay que diferenciar claramente las organizaciones sociales sin fines de lucro que actúan frente al gobierno, de las organizaciones partidistas que también actúan dentro de la sociedad. La sociedad civil debe ser vigilante, honesta, oportuna, generadora de espacios para el diálogo y legítima, cuando reclama sus derechos y a su vez disciplinada, transparente, incluyente en ideas y respetuosa de las diferencias cuando asume sus deberes. Las ONGs son actores políticos y ello no tiene implicaciones en su credibilidad e influencia, hasta que pasan la frontera y se convierten en actores electorales y ellos les afectan. Es un tema de “identidad” que hay que monitorear permanentemente.

  1. ¿Según su experiencia, cómo ve la movilización ciudadana en la demanda de mejores servicios para sus ciudadanos y ciudadanas?

El movimiento “4% por la Educación”, hizo un antes y un después en la movilización ciudadana plural en lo social, político y económico, que demanda cambios profundos en la sociedad dominicana y desde allí, los diferentes movimientos ciudadanos, muchos de ellos promovidos desde el propio sector privado han asumido cada vez roles más protagónicos en el desarrollo sostenible del país. Es evidente, en medios tradicionales como redes sociales, la re significación del Dominicano y mucho de ello se debe a una tarea pendiente, que a pesar de que se trata de atender sigue todavía dentro de las principales inquietudes del dominicano y son los temas vinculados a la inequidad social y allí no sólo interviene el sector público, sino también el sector privado y el “tercer sector”. Las ONGs tiene un rol de sembradores de consciencia y articuladores de alianzas para luchar contra ese drama que afecta el propio sistema democrático y la convivencia en armonía de la sociedad.

  1. ¿Cómo definiría usted la responsabilidad social?

Responsabilidad es un “estado de consciencia” del impacto de aquello que hacemos o dejamos de hacer como ciudadanos. Mientras la “consciencia», es la consecuencia del acceso libre y plural a la información. Sin información, no hay consciencia y sin conciencia no hay responsabilidad y allí está el rol fundamental de las organizaciones estructuradas de la sociedad civil: ser generadores de conciencia colectiva, más allá de la “denuncia”,  centrándose en espacios para el dialogo y encuentro de ideas, siendo incluyentes y respetuosos de las diferencias. De allí que la credibilidad de las ONGs va a ser proporcional a su acceso y final impacto cuando informan y siembran conciencia para exigir responsabilidad en la sociedad y por la sociedad.  Ello sitúa a las ONGs en el prudente manejo de su credibilidad y que se fundamenta en la transparencia de sus procesos de gestión y sobre todo en las intenciones u objetivos de su actuación. De allí, mi apasionada invitación a la introspección,  donde  “evangelizadores corporativos”, que como yo, dedican largas e itinerantes jornadas para persuadir al mundo de la empresa, las ONGs y los propios gobiernos de los nuevos horizontes que deben incorporar en la planificación de su estrategia, los mensajes que comunica su actuación, las nuevas habilidades y capacidades que exige el manejo de las nuevas realidades y el modelo de gobierno que garantice la nivelación de información, alineación gerencial y el direccionamiento estratégico de toda la organización para hacerla realmente responsable y sostenible.  Las Organizaciones Sociales y su liderazgo deben revisar permanentemente sus estrategias de actuación frente a su mercado y la sociedad en general, desarrollando nuevas habilidades en sus cuadros gerenciales para encontrar el equilibrio y la armonía de intereses en cada decisión que toma en lo económico, ambiental, social y hasta político dentro y fuera de la propia ONG.

  1. ¿Son las ONGs y las ASFL un modo de los ciudadanos comunes expresar su responsabilidad social?

Sin duda, pienso que el activador es la demanda “social” insatisfecha de un nuevo consumidor que ya no espera, y presiona los cambios dramáticos que refleja hoy la “economía global”, producto de una constante movilización, a veces silenciosa y poco visible, pero firme y eficaz en las redes sociales. Un ejemplo, en la actuación de las ONGs, es identificar la oportunidad que surge, en su relación con la Empresa privada, que no son más que empleados o relacionados, ciudadanos agrupados en la empresa, actores que son corresponsables de lo que la misma empresa hace o deja de hacer. Veamos los hallazgos que la prestigiosa firma Nielsen, en su investigación “Consumidores con Conciencia Social”, arrojan: el 66% de los consumidores a escala global prefieren comprar productos y servicios de empresas que apoyen causas sociales. Alguien podría pensar que esto es para países “desarrollados”, pero no es lo que dicen los números: el 77% de los consumidores latinoamericanos está dispuesto a comprar productos de empresas responsables, 73% quisiera trabajar para ellas y 75% invertiría en ellas.  A partir de estos números que invitan a la reflexión y antes de rechazar lo que algunos equipos de mercadeo cuestionan, hay que saber leer cuando Nielsen afirma que el 49% de los consumidores de América Latina están dispuestos a pagar más por productos y servicios de empresas responsables en comparación con 35% de los consumidores norteamericanos y 32% de los consumidores europeos.  Hablo de hechos concretos que están significando un dramática cambio y una extrema prioridad gerencial de ser comprendidos, valorados y sobre todo internalizados por los líderes de hoy, puntos de partida de una reflexión que no concluye aquí, sino que comienza.

  1. ¿La actitud de la sociedad civil de un país influye en el nivel de desarrollo que exhibe esa nación?

Sin duda la “inequidad social” cambia las formas como se estructura la sociedad, la legitimidad de los actores y sobre todo las mismas prioridades ciudadanas;  pero una variable adicional es considerar la “confianza” que debe existir entre los diferentes actores que actúan en la sociedad, por lo que estas variables condicionan el desempeño de las ONGs en países desarrollados  como también en aquellos en vías de desarrollo.    Bastaría analizar el reciente estudio de  RobecoSAM  presentado en el Foro Económico Mundial 2015 sobre los riesgos, en este caso de las empresas, y que podrían agruparse, además de aquellos vinculados a regulaciones, en riegos físicos, reputacional, competitivos, legales y sociales, cruzando estos riesgos con las demandas sociales que a diario aparecen en los medios de comunicación y lo digo, porque lo más complejo, es cruzar estas variables con la dramática caída de la confianza, que también afecta a las ONGs y que de acuerdo a la investigación mundial de EDELMAN 2015  afirma que el 72 % de la población mundial sólo cree “en mis amigos y familia”, el 70% en los “expertos académicos”, 60% en las compañías que usa; mientras su confianza es “neutral” cuando afirma el  periodistas (53%), empleados de la compañía (52%), pero lo preocupante es que afirman desconfianza en los CEO de las empresas (46%), los gobernantes (40%) y las celebridades (34%).  Información que exige dibujar nuevos mapas de stakeholders para hacer de la comunicación una herramienta estratégica para el logro de los objetivos de la empresa.

  1. ¿Hasta qué punto son responsables el gobierno, el sector privado y la sociedad civil de un país desarrollado o en vía de desarrollo?

Los griegos dividían a la sociedad en dos grupos claramente diferenciados, un grupo era habitantes cuyo interés sólo era aquello que les beneficiaba a ellos, sentían desprecio por lo público y sólo priorizaban sus intereses individuales; mientras el otro grupo eran habilitantes caracterizados por su participación en lo público, se involucraban en soluciones a problemas colectivos. Los primeros recibían, en la Grecia antigua, el calificativo de “idiot”, origen de la palabra “Idiotas”. El pivote sobre el cual giran las soluciones en países desarrollados o en vías de desarrollo,  es el protagonismo del ciudadano, consciente y en consecuencia responsable, sea cual sea el rol que le corresponda en la sociedad, bien sea en el sector público, como privado, con fines o sin fines de lucro, en organizaciones pequeñas o grandes, nacionales o internacionales. Cada actuación, en función de cada realidad social, económica o política, pero sobre todo “amarrando al idiota” que muchas veces llevamos por dentro, aún sin saberlo.

  1. ¿Cómo impacta la buena práctica de RSE a las comunidades?

Desde la perspectiva de la Empresa privada, en más reciente Trustbarometer de EDELMAN, preguntó al ciudadano, a nivel global, cuáles cree que son los roles del CEO de una empresa y un 56%  afirmó que debía crear productos innovadores socialmente responsables, un 55% garantizar un compromiso de largo plazo con los asuntos que inquietan a la sociedad y comunicar lo que hacen por ella, y un 52% afirmó que se debía incluir a los trabajadores de la empresa. Para Havas Worldwide en su investigación Meaningful Brand,  el consumidor afirma que el 71% de las compañías deben jugar un rol en mejorar la calidad de vida, pero sólo un 39% lo hace. Esta brecha es justo el área de actuación para fundamentalismos, que afectan la sostenibilidad de la empresa, pero también es el tama de la oportunidad de ONGs que sepan articular estrategias de relacionamiento que generen confianza y espacios para la actuación de la empresa y los ciudadanos, armonizadas por ONGs que sepan articular y alinear intereses en provecho de la propia sociedad. El Global Compact de Naciones Unidas publicó Global Corporate Sustentability Report y de la investigacion en más de 1700 empresas en 113 países, se desprende que el 65% de ellas desarrollan políticas y estrategias de sostenibilidad al más alto nivel, pero sólo apenas el 35% capacitan a los gerentes para integrar la sostenibilidad a sus estrategias y operaciones.   Esta es una oportunidad para ONGs que contribuyan a generar destrezas que impactaran a la propia sociedad. Datos recientes, publicados por KPMG y la Fundación SERES en España  de los responsables de la RSE, afirman que los principales valores que aporta el compromiso con la RSE es la atracción de talento, ser motor de innovación, ventajas comerciales y eficiencia organizacional, entre otras. El 81% de la población mundial investigada por EDELMAN, está de acuerdo que “las empresas mejoran sus beneficios económicos cuando toman acciones específicas en lo social”.